domingo 25 de mayo de 2008

Se me acabaron las canciones para títulos



Segunda vez que subo el cerro San Cristóbal trotando, son 4 ½ o 5 kilómetros…! Pero en subida! . La primera vez me demoré 40 minutos y paré un par de veces. Hoy tardé 30 minutos y no paré hasta llegar a la cima. A mi papá se le ocurrió la idea un día que decidimos ir al cerro solo a caminar, quedamos en la intención y luego hubo que cumplir, el miércoles feriado fuimos. Me preguntó si me tincaba y yo como pasto seco le dije que si. Estuvo más dolorosa la primera vez (como suele ser), es que “no estoy para esos trotes”, hay que llevar un ritmo de vida deportiva que yo recién inicio, sin embargo el día estaba espectacular, hacía más frío que la chucha, pero santiago estaba limpio y se respiraba humedad olorosa. A mi papá le dije que se adelantara no más, que yo haría lo posible y que si me veía en muy malas condiciones, ocuparía el recurso “ipod”, con música soy capaz de tolerar lo que sea. Pasaron 5 minutos y me puse los audífonos desesperadamente. ¿Por qué someterse a dicha tortura gratuitamente? Por salud, porque habemos personas que disfrutamos llevando nuestros cuerpos a ciertos límites, para desafiarlos exitosamente y porque trotar es una actividad que, a mi al menos, me permite pensar en aquello que es vital. Con el corazón golpeando nuestro pecho de ese modo, solo ideas esenciales se pueden venir a la cabeza. Es una especie de momento de sinceridad obligada. Hoy fui y mi papá no pudo acompañarme, no es lo mismo, pero al menos no hay testigos que den cuenta de mis fracasos así que más relajada iba, sin embargo pasa que cuando estoy sola, suelo ser más fuerte. Trotando, estando a punto de “tirar la esponja”, vino a mi mente una analogía entre trotar y vivir. Como ya les dije, allá todo es en subida y son muy pocas las áreas planas, donde uno puede descansar al menos un par de minutos, estimula visualizarlas porque son la promesa de un descanso, no así los lugares con más pendiente. La cosa es que hoy trotando me di cuenta de que cada vez que veía una subida empinada me comenzaba a agotar, entonces supe qué debía hacer, solo mirar el suelo, mis piernas moviéndose y se acababa en un segundo ese agotamiento. Entonces comprendí que así pasa con la vida, uno más o menos debe tener claro el camino (lo que le da el sentido a trotar o vivir en este caso), debe saber que en ciertos lugares habrá situaciones más complejas que otras, pero que jamás debe uno (si se ve en aprietos) detenerse ante esas situaciones o alarmarse, hay que ir paso a paso, mirar el suelo, que no este irregular, saber donde pisar y luego sin darnos cuenta habremos pasado el lugar más agotador. Después, cuando uno llega a la meta, se da cuenta de que era más fácil de lo que pensaba continuar y que, por supuesto, valía la pena. Ojala les sirva el consejo, ¡cosas que piensa una trotando no!

jueves 22 de mayo de 2008

Sin título




En esta minuto están a punto de operar a mi papá, solo mi hermano y yo sabemos (de la familia…ahora quizás más), la operación es sencilla (cambio de sexo), por lo mismo mi papá no quiso alarmar a nadie, sabe que Goldberg y yo le diremos alguna payasada y listo. Ahora espero y como no se me ocurrió traer ni un puto libro o algo de música, me tengo que entretener mirando a la secre y escuchando la impresora vieja funcionar. Como soy ansiosa no aguanté mucho rato eso y salí a comprar, no puedo estar bajo ese tipo de condiciones mucho rato, me marca la necesidad de producir, hacer funcionar, comenzar, terminar, etc., mientras todos quieren descansar. Así que me compré una libreta rasca, un par de lápices, un kino, la rockaxis y la tercera. De todas las alternativas decidí escribir, porque con las otras opciones llenaría mi cerebro de ideas ajenas y yo quiero conservar las propias, por muy rockeras que sean las ideas ajenas. Pensaba entonces en la rebelión en contra de las formas, en las insurrecciones estéticas, creo que ese tipo de revolución puede ser tan vacía y banal como el seguimiento de la forma. Algo así como creer en Dios a concho o adorar a Satán, ambos viven en torno al fenómeno y reafirman su existencia, solo que una se nutre de un modo positivo (por decirlo de algún modo) y la otra del opuesto. Por eso que no me revelo contra las formas, por eso saco fotos “lindas” y solo lindas a veces, porque no me definen, no tengo formas o antiformas que proteger, soy libre para actuar, cuando creo, en el modo que yo elija. Si hay algo que me distingue, es que precisamente no me distingue nada, no soy una persona fácilmente clasificable o encasillable, con lo único que podría hacerlo es con el rock y de eso estoy orgullosa. Esto de no ser encasillable me tinca es de ansiosa no más. Ya paso la operación, ya leí la rockaxis, mi padre (madre) está bien.

jueves 15 de mayo de 2008

Vértigo




En septiembre me cambio de departamento, me caso, ¡no, dios mío santo! Nos vamos con Pipes a un departamento más grande (cualquiera es más grande) y que está en un lugar más agradable que este, a mi acá me gusta, lo encuentro más de chileno medio, pero el espacio es muy reducido y la reciente construcción de un edificio a nuestro lado, me motivan al cambio.
Pasamos de un piso 4 a un 21, es rudo el cambio, sobre todo considerando que el propietario (Pipes) sufre de vértigo. ¿Qué locura llevó a mi papá a proporcionarse dicho martirio? Una vida mejor (el lo ve como el lugar donde envejecerá, cosa que veo difícil porque Pipes es una máquina deportiva) y estar cerca de la gente que quiere. Es chistoso cuando vamos con Pipes y el Terrícola (mi padrino) a ver el piloto de los departamentos porque ambos sufren vértigo y se asoman al balcón casi arrastrándose con los codos por el suelo, así como los militares. Les pregunté la otra vez que sentían, me asome desde el piso quince y pude sentir lo mismo que ellos, esas ganas siniestras de querer tirarse y terminar con todo. Impresiona como cada uno de nosotros por fuertes que nos veamos siempre hay algo en lo que somos vulnerables y no me refiero a fobias. Yo soy vulnerable a variar cosas:
Me gusta tener la razón y si no la tengo me pico, saco argumentos como los magos sacan cartas debajo de las mangas para ganar una discusión. Eso es a la vez una especie de don.
El amor; me asusta la entrega.
La frustración; ante una situación frustrante desisto de inmediato, lucho poco.
El rechazo; antes de que me rechacen lo hago yo, cuando veo un atisbo de abandono (que suele ser una invención o exageración mía) huyo.
Cuando los que me rodean fallan (ojo, cuando a veces creo que me fallan), suelo caer también.
Soy poco directa.
Evito el enfrentamiento
etc.

Son muchas cosas más, las razones por las cuales existen o la intensidad en la cual se presentan no las menciono porque es parte de mi tarea descubrir, pero como Pipes opto por vivir desafiando mis miedos por una vida mejor.

sábado 3 de mayo de 2008

Una mujer de crisolada respetabilidad




Vivir rodeada de gente menor tiene hartos beneficios, siempre sabes más (por haber vivido más no más) y eso a los humanos nos encanta y como ya has vivido los procesos eres más cauteloso y certero. Yo ahora que estudio por segunda vez compruebo los beneficios, pero todo aquello que produce beneficio tiene cargas aparejadas. Primero, que mis compañeros me traten de vieja, por supuesto esto no es molestia para mí, porque gracias a que le vendí mi alma al diablo parezco de 18 (y me lo cagué porque nunca tuve alma), es chistoso si, me gusta devolverles las tallas humillándome aun más y sorprendiéndolos, si me dicen - eri una vieja metalera con tatuajes – les digo – respeta a tus mayores mocoso insolente.

El otro aspecto es que piensan que una es maestra del sexo (y bueno, resulta ser cierto, humildemente), como que las veinteañeras emanamos experiencia sexual, que estamos dispuestas a todo, que somos sexo a todo ritmo a la segura, eso es probablemente cierto, por lo de la experiencia, pero es chistoso ese morbo, esa curiosidad. Habrá algunos que piensen que disfruto ese morbo, para nada, me parece chistoso solamente. Esto se nota en la conversaciones que tenemos, cada vez que sale el tema del sexo y yo lo hablo abiertamente, claro porque para mi ya no es tabú simplemente, es algo biológico, necesario, humano, etc., ellos se enganchan al tiro y salen con cada frase .El otro día estamos en la cafetería la Tammy, el Dado y yo. No se como salió el tema del sexo y yo les comentaba que yo ya perdí hace rato la cuenta de cuantas veces había tenido sexo y les mencioné el número de parejas que había tenido, las diferencia entre ellos y yo era abismante, no llevaban ni el 0,1 % de lo que yo había mencionado. Entonces terminamos hablando de porno (ustedes saben, los recreos y ver a la gente tan seguido, se van agotando todo tipo de temas) el Dado saca a Silvia Saint a la palestra, yo le comento que si la cacho, que se que es checa y etc., la Tammy dice que no la conoce, el Dado hace referencia a la inocencia de La Tammy, y después comienza a enumerar cualidades de Silvia para hacerle un retrato a la Tammy de lo maravillosa que es. Comienza diciendo que es rubia, que tiene buenas tetas, poto y - termina diciendo - bueno choro. Con la Tammy nos miramos y levantamos una ceja mientras nos reímos – Y como es eso cholito –dice la tammy – cómo deci eso, es que cómo cachai algo así, podrías haber dicho piernas, no sé, pero ¿buen choro? – Entonces le digo que a lo mejor se refiere a que es una vagina linda, atractiva a la vista. El Dado me mira y dice algo así como claro. Desde ese día que los molestamos y cada vez que dice que una mina es rica, nosotras le decimos – seguro debe tener buen choro.

Es entretenido estar entre gente menor, por este tipo de sucesos y porque es gente más dispuesta a escuchar, a entender, menos orgullosa y muchas veces más creativa. Lo único que extraño es el feedback, estoy en otra etapa, quiero otras cosas, mis conversas son otras (la del porno no esta mal tampoco si) y eso a la larga se nota, de ahí que escriba en esta payasada de blog.