lunes 3 de marzo de 2008

Ta madre el día pa nefasto

Puta madre el día pa nefasto…

El otro día mi papá nos comentaba que deberían poner carteles en las autopistas avisando que se deben prender las luces si se circula en ella. Yo en realidad quisiera carteles que digan “no olvide apagar las luces cuando salga”, claro porque en mi auto las luces no se cachan en el panel si están prendidas y menos me avisa si eso sucede al bajar. Bueno, hoy me pasó, no apagué las luces y me quedé botada en la calle que está al costado de Av. Kennedy, se descargó la batería mientras internaba mi cámara en el servicio técnico. Como las pelotas, que quieren que le diga, sobre todo después de una burocrática mañana renovando la licencia de conducir. La cosa es que le pedimos ayuda a un taxista y le pregunté, así por tincá, si nos iba a cobrar – claro pues – dijo el. Yo andaba con $100 y tres lucas en el estanque, así que lo mande al ácido, no por falta de plata, sino por lo caradura, según el se le podía echar a perder el computador. Claro, si se le echa a perder y yo le pago dos lucas antes seguro me va a decir – tranqui amiga, si con las dos lucas esta todo bien. Me tragué la rabia y seguí, otro caballero nos ayudó y cuando le ofrecí una luca (que misteriosamente apareció) me dijo – estay loca, no – pulento. Fui por mi licencia que se supone estaría lista en la municipalidad de san miguel, cachen el pique, ya iba por segunda vez y aun no estaba, que los antecedentes no han llegado, blablabla, no es culpa del señor, es solo un pobre trabajador, me trago otra vez la rabia. De ahí parto al servicio técnico por el auto, que está bien, pero se les olvido entregarme el cable auxiliar que además tenía puesto el adaptador para el celular, que no lo encuentran, le pido respuestas, que por ultimo les doy tiempo para que arreglen la situación, el señor anota el modelo de la radio y celular, según el para comprar mis cables, yo le pongo color, pero le digo que solo quiero mis cosas, que confié en ellos, me trago la rabia. Salgo de ahí enojada, para asustarlos (ella la que inspira más susto) y voy camino a casa cuando tomo el celular y estaciono el auto en una calle para poder hablar, entonces un auto que estaba saliendo precisamente de la calle que desembocaba en la mía me toca la bocina, bajo el vidrio (que ahora esta bueno) y le digo:

Señorita Berni: ¡QUÉ TE PASA CONCHETUMADRE!

El caballero: ¡QUÉ TE PASA TONTA CULIA!


Saboreo un rato la rabia, algo de liberación hubo, le pido disculpas a la Tammy que hablaba en ese minuto conmigo. Le comento que me dijeron tonta culia y no me queda más que aceptar y reirme (es lo que hay). El resto del día, ufff, se los comentaría , pero se pondría muy emo este blog.