
Parece que con el tiempo me voy poniendo más pava (ahora que me acuerdo el Ivo me decía así, insolente el mongo). Es que me pego en todas partes, rompo cosas, olvido todo, duermo más, me quedo pegada y eso que no estoy enamorada, incluso creo que por lo pava no escribía en estos días. La Tammy es la principal testigo de mis paverías, hasta las disfruta. Lo más sorprendente es que incluso tengo menos hambre, cosa rarísima. Antes por ejemplo, me gustaba mucho comer ensaladas, pero lo hacía por dieta (de huevona). Ahora como ensalada bien seguido, especialmente cuando se presenta la dupla hambre – sed, si pues, es que si tengo sed y hambre no comería jamás una torta de mil hojas o charqui. Parece que lo mejor para saciar la sed – hambre, según mi instinto pavo, es comer algo que tire para lo ácido - frio. Con la Tammy siempre optamos por este tipo de menu, por lo de la dupla y porque las dos comemos como pajarito (pajaronas), entonces comer una parrillada sería absurdo. Recuerdo una vez que me pedí una ensalada “fresca de pollo”, en el Bravíssimo. Estaba harto rica, tenía pedacitos de pollo, de pan, de cosasvarias y sabrosas; a medida que iba comiendo y conversando con la Tammy descubría que al final la cosa era pura lechuga (siempre es así). Escarbé un poco y nada, pura lechuga y ciboullet. Era de esa lechuga medio desabrida...
(busque información sobre la lechuga recién, es impresionante ,son muchas; a mi me gusta la minirromana según lo que pille aqui:
http://www.alimentacion-sana.com.ar/Informaciones/novedades/verde%20lechuga.htm),
http://www.alimentacion-sana.com.ar/Informaciones/novedades/verde%20lechuga.htm),
...que se parece al repollo ( se llama iceberg , según esta misma página). Fue así como llegué a una conclusión, una analogía. La vida , es como esa ensalda que pedí, hay un pequeño porcentaje de emociones variadas y sabrosas que uno se entretiene sintiendo e incluso compartiendo, pero finalmente el porcentaje mayor lo ocupa lo cotidiano, las horas ocupadas en lavarse, vertirse, rascarse, dormir, etc., o sea, lo “desabrido”, lo que no se percibe o siente, lo que no se saborea. Siempre he tenido la conciencia de eso, del encuentro con lo cotidiano, existen muchas peliculas que buscan refrejar la monotonía y el pánico que debemos sentir ante lo cotidiana, lo desabrido. Sin embargo, para mi en lo cotidiano está la clave, yo respeto absolutamente lo cotidiano, lo constante, se me hace más certezo, por probabilidades no más. Es por eso incluso, que respeto y creo mucho más en la relación que tengo con mi papá, con respecto a la que tengo con mi mamá. A mi papá lo veo todos los días, hay más posibilidades de roces , hay más interacción de todas las faces y chifladuras que tenemos. En cambio con mi mamá es un encuentro convenido, hay una predisposición, vamos a lugares lindos, comemos rico, nos atendemos, etc., muchas e importantes diferencias. Mi papá es mi esposo, mi mamá es mi amante, por decirlo de algún enfermo modo.
Viendo la Fresca de pollo , comprendí que cuando nos empiece a gustar la lechuga, entonces seremos más sabios. A mi me va conquistando lo lechuga ,sobre todo cuando está aliñado con humor.
ps: perdón por la ausencia prolongada