lunes 22 de octubre de 2007

Maravillosas coincidencias




Yo desde que recuerdo, siempre me he sentido un tanto incomoda en todos lados. Siempre he tenido la impresión de no pertenecer a ninguna parte, pero a la vez, de encontrar una parte de mí en todas. De acuerdo a esto postulé la existencia de personas “comodines”, personas que son capaces de encajar en diversos grupos y actividades con mucha facilidad (suelen caer bien en todos lados), pero de los cuales uno nunca tiene muy claro que realmente les gusta. Yo me considero una comodín (no sé si caiga bien en todos lados, pero si no ha sido así no me he enterado). Lo de ser comodín estás relacionado con cierta sensibilidad, empatía y manejo de información de diversa índole. Por ejemplo: Berni es ideal para jugar con niños, pero a la vez es excelente para invitarla a tomar once con la familia. No sé cuál es la causa de dicho fenómeno, quizás personas que han profundizado más en el estudio de lo humano (a través de sí mismos), tal vez aquellos que fueron atormentados en el colegio por no ser “normales”, etc., no lo sé. En la pubertad y posterior adolescencia era tremendamente doloroso no pertenecer a nada, sin embargo disfracé muy bien ese periodo con libros. Ahora lo disfruto, voy de lugar en lugar, de grupo en grupo, de ideología y en ideología, etc., buscando coincidencias y las disfruto, se vuelve un placer la diversidad. Sin embargo uno anda eternamente en la búsqueda de la compañía “perfecta”, aquella persona con la que tal vez no coincidas en todo, pero si en muchas cosas o las esenciales. Eso pasa pocas veces, y si es que. Cuando se encuentra alguien así, uno se abre (no piensen cochinadas, o bueno ya, eso sería una coincidencia), nuestra conciencia se expande y termina en la otra persona. Entonces dan ganas de sacar todo, de hablar imparablemente, de preguntar, de mostrar, de enseñar, de aprender, de conocer, de investigar, etc., en cambio, cuando hay más diferencias vitales, uno se guarda. Ahora comprendo por qué soy un comodín, lo soy porque me dedico a la tarea de hacer que las personas se sientan cómodas ante mí, para que no se limiten y así tener acceso a todo ese mundo que yo quiero conocer. Muy pocas veces me ha tocado sentirme cómoda y no es por temor, es solo falta de coincidencias. Sin embargo eso ha cambiado en este último año, conocí a una persona que fue capaz de hacerme sentir acompaña. Esa persona es la Tammy, la monga que se dedica a dejarme mensajitos de amor en todos lados (desde el celular hasta este mongo blog). Recuerdo cuando la conocí, a simple vista la encontré una chica distinta y bonita. Luego llamó mi atención lo capa que es, me gustaba ver a una mujer destacándose por eso y no por lo bonita (y pucha que es linda la Tammy). Los profesores suelen usar como ejemplo un trabajo bien hecho de algún alumno, esos trabajos siempre son los de la Tammy. Así partió nuestra amistad, con mucha admiración, la cual aun se mantiene y lo que es mejor, se amplía. La Tammy me tiene paciencia, yo le hablo todo el día, ella se maravilla con mis idioteces y sonríe mientras me mira con esos ojos hermosos que tiene. Si nos vieran juntas en la calle, verían a una pareja de mongas en la cual una de ellas habla, mueve los brazos y hace gestos profusamente; mientras la otra escucha y sonríe pacientemente. La Tammy es la primera mujer con la cual no tengo que hablar de hombres para encontrar coincidencias. He intentado alejarla de mi lado 4008883765343 veces (por mis inseguridades), pero menos mal ella es porfiada y entiende que estoy loca. El domingo pasado estuvo de cumpleaños y quiero una vez más agradecerle tanto amor y comprensión, tantas coincidencias y detalles, tantas risas y cariños. Te amo hermosa mía, eres mi compañía perfecta. Feliz cumpleaños, nos quedan muchos días para celebrarnos.

viernes 19 de octubre de 2007

¿CÓMO?!!!


Un par de semanas sin tomar café, intento tomar menos. No es que sea una gran consumidora de café, pero a uno le da por ponerse tareas tontas y esta es la mía. Hoy decidí tomarme uno, en mi casa, con mi propia máquina. Hice de esa situación un momento importante, calenté la cafetera media hora antes, serví la soda, preparé la taza y esperé. En el minuto que empieza a caer el café exprimido, oscuro y humeante, me llaman por teléfono de la aseguradora Magallanes, que llené una solicitud en la página y que quería hablar conmigo (para qué llené esa tontera - pensé). Le digo que ya tengo seguro, que se paso para ser linda, pero que ya tengo. Pienso en el café y en escribir, pero se me ocurre salir a botar la basura que esta junto a la puerta antes de que se junte más; salgo y encuentro a la vecina regando sus flores (¡chemimanga!). Me dice que la espere que me tiene una planta (las platas acá las riega mi papá, segundo hombre que conozco que cuida las plantas y que, por supuesto, no son mariguana, yo con suerte cuido al Leche). La vecina es amorosa, pero copuchenta, buena para hablar y sorda. Temo por mi vida.


Vecina: Le tengo la planta que le estaba preparando, se la voy a buscar…


Yo: ahh…pero, gracias…mire, estoy ocupada, quizás en otra ocasión…puede ser?


Vecina: ¿QUÉ?


Yo: QUE ESTOY OCUPADA AHORA, QUE SI SE PUEDE EN OTRA OCASIÓN!!!!??


Vecina: ah ya, y que es de Rodrigo que no lo veo nunca


(Ta madre el café se enfría, yo no sé si hay un criterio para tomar el café a cierta temperatura, las cosas cambian de sabor con la temperatura eso es seguro, a mi me gusta el café bien caliente y el te frio)


Yo: El se fue a vivir solo, hace rato ya


Vecina: ¿CÓMO?


Yo: QUÉ YA NO VIVE AQUÍ


Vecina: ah, y dónde vive?


(Chemimanga la gente)


Yo: EN PEDRO DE VALDIVIA CON…


Vecina: ah, es lindo por ahí, seguro está bien acompañado si ah, ve que ahora les da por vivir juntos y ver si congenian.


Yo: ah si pues


Vecina: ¿CÓMO?


Yo: QUE MEJOR ASÍ


Vecina: ah si


Yo: ya la dejo…


Vecina: mándale saludos


Yo: de su parte


Vecina: ¿QUÉ?


Yo: DE SU PARTE


Vecina: ah si


Entonces el café se enfrió , las ideas también y salió esto…

miércoles 10 de octubre de 2007

Electra




Antes, yo cocinaba todos los sábados y domingos. Arroz con bistec o huevo, tallarines con salsa, puré con bistec, arroz con bistec o huevo, tallarines… A veces lo hacía con amor, otras muchas de mala gana. Cocinar para otros me estresa un poco y además ocupa harto tiempo (tiempo para dormir). De algún mágico modo, Pipes se dio cuenta de esto y nos invitó un día a comer. En ese tiempo Goldberg aun vivía con nosotros, Pipes nos dijo – Vamos a comer a la tecla, cuesta luca el almuerzo – Yo pensé “mi papá está loco, vamos a quedar con cagadera mínimo”, pero dije – Vamos po (lo que hace la flojera). Goldberg en cambio dijo - ¿A la tecla? Estai loco, no me tinca ese lugar a mí – Desde ese día que vamos a la tecla todos los sábados, la tecla es una shopería pequeña, pasada a cigarro, con wurlitzer relleno con cumbia, reggaetón y Antonio Ríos; poblado de curahuillas, atendido por mujeres y con pantalla gigante para ver los partidos. Ya nos conocen (a Pipes y a mí) y hasta echamos de menos cuando no podemos ir. Yo siempre me pido una cazuela y Pipes pescado frito, la ensalada es una vergüenza, pero la calidad de la cazuela y el pan con pebre compensan. A la tecla ha ido la Nora, Goldberg, La Chabita, el Terrícola, la Tala, el Bicho, la Tammy y la Ana, todos están vivos aún.


Me gusta el ritual de los sábados con Pipes, es que somos compañeros. Pipes me hace un resumen de las mejores películas que ha visto en la semana (debe ver unas 10 a las semana) y yo le hablo alguna idiotez. Un día, fin de mes seguro, la tecla estaba que ardía y no había espacio para nosotros entre tanto curahuilla con su Pilsen, pero la niña que atiende habló con uno de los presentes y el acepto a convidarnos un pedazo de su mesa. Nos sentamos y desde que lo hicimos, quiso hablarnos, incluso me pasó la bandeja del pan en una oportunidad. Sin embargo, veníamos con el medio diente y por temor a las chifladuras que nos hablaría ni respiramos para no darle espacio al pobre hombre. Finalmente conversamos con él y creo que es una de las personas más sorprendentes que he conocido, tanto así como para no creerlo. Nos dijo que era huérfano, que su apellido lo obtuvo del señor de la basura que lo encontró, que no tenía a nadie, que era orfebre y trabajaba con lapislázuli. Con Pipes quedamos con el alma en un hilo y comentábamos después, que estuvimos a punto de decirle – ¡Ya iñor! Vengase a vivir con nosotros, total tenemos una pieza vacía - .


Ahora último traicionamos la tecla por el Bio – bio, antes de dedicarnos a cachurear pasamos a comer. El criterio de selección del local es azaroso, a veces por el menú, otras por la apariencia del local, pero sin duda, el mejor criterio fue el último. Íbamos inspeccionando locales y de pronto veo algo en ingles. Miro y leo “the sheraton”, entonces le digo a Pipes:


Yo: pffsss pero vamos vamos al sheraton po, ta diciendo


Pipes: Sheraton? … No, dice “the she - rraton”


Excelente el lugar, 5 estrellas. Desde donde estaba sentada vi narcotráfico, mi papá me regaló una rosa y dejó bien en claro que no lo hizo por amor, sino para ayudar a la señora, además le dijo a un señor con bigotes amarillos que vendía calendarios que botara los del colo; y lo más importante, es que como siempre nos fuimos a la casa compartiendo guatitas llenas y corazones contentos.

ps1: noten mi chasca y la publicidad rockera en la cabeza de Pipes!!

ps2: Te amo Pipes

jueves 4 de octubre de 2007

Hey You

Mis padres se separaron, según recuerdo, cuando tenía 13 años. No es necesario profundizar en las consecuencias que acarrea un evento como ese en la vida de un niño. No es necesario encontrar culpables tampoco, sino todo lo contrario, se trata de ver en qué medida cada uno de nosotros fue afectado. Creo que en mi caso, fue asumir un papel que no me correspondía, menos a esa edad. Sucede que me sentí responsable por la situación, en el sentido de que pensé que yo podía arreglar todo y que además, yo debía velar por el bienestar de mi padre (con él nos quedamos). Recuerdo una vez que bien inocentemente le dije a mi papá – No te preocupes, yo le haré una carta a mí mamá y ella va a volver – no sé si el recordará esto.

Esa carga (no lo digo por mi padre) la llevo hasta estos días, esa preocupación por arreglar la vida de los demás y por cuidarlos de emociones dolorosas. ¡Mala cosa esa! Si sigo así, seré una madre sobre protectora, bueno es cosa de mirar al obeso del Leche. Así es, me hago responsable de las vidas de los demás y como veo que nadie lo hace por mí (¡y es obvio si ellos no están locos!) me frustro. Mi modo de cuidar a los demás, es acercándome de un modo maternal, o sea, los quiero como son y les acepto todo (por supuesto, no todas las madres son así). Es por eso mismo, que establezco relaciones en las cuales pongo mucha energía, atención, etc. Esto lo hago con mis parejas, con amigos, mi familia, mis alumnos (cuando los tuve), etc. He descubierto que con todos ellos no tengo una relación basada en roles, sino en la amistad. Con mi papá somos como amigos, con mi mamá somos más bien amigas, mi hermano es mi mejor amigo, mi tía es una importantísima amiga para mi, mis alumnos se hicieron mis amigos (les di mi MSN, hablábamos de rock en las clases, sabía sobre sus vidas, etc.) y con mis parejas, siempre he establecido relaciones amistosas (de esas de pegarse combos). El otro día le decía a mí mamá, a quien no veía hace harto tiempo – ¡Me agota sabes, me cansa velar por el bienestar de los demás y no sentir que verdaderamente yo tengo en quien apoyarme, llorar si quiero, sentirme protegida, débil, tonta, mina po! – Le dije también que a veces necesitaba una mamá convencional, que se preocupe de cómo estoy, de si estoy comiendo o durmiendo bien, si tengo suficientes calzones, si tengo pena, etc., porque en todos los vínculos que tengo en este minuto no existe eso y si bien ya no duele, cansa. Sin embargo se, que eso no va a cambiar y si así fuera, yo no lo aceptaría porque soy orgullosa y me da lata pedir la cosas. Toda mi vida he querido roles (desde la separación más bien), quiero una mamá bien mamá para sus cosas, un pololo bien pololo para sus cosas; sin embargo, estoy segura de que si así fuera, odiará los roles. Lo que quiero es una especie de mix (pucha que es rico el mix – salado), quiero un pololo amistoso, pero que me haga sentir mina rica también. Quiero una mamá amistosa, pero que me invite a su casa a almorzar un domingo, estar echadas después y que me haga cariño en el pelo mientras me pregunta cómo me fue en la u. ¿Es esto acaso muy complejo? El otro día le decía a alguien, que mi criterio para esperar cosas de los demás, es fijándome en aquellas cosas que yo soy capaz de dar. Si soy capaz de amar de un modo amistoso, pero con los adornos que conlleva un rol, entonces por qué no esperar lo mismo del resto. Pasa el tiempo y uno descubre eso, que se van apagando este tipo de esperanzas, que así como yo tengo mi locura los demás probablemente tengan una muy distinta, entonces uno espera menos de la especie humana , pero le toma cariño y finalmente hace lo único que puede hacer, se ríe. Pese a eso, yo sigo demandándome día a día lo mejor de mí misma, porque si yo soy capaz de hacerlo (intentarlo), entonces por qué ustedes no.